El tiempo no se detiene, y eso implica el hecho de que día con día las nuevas tecnologías y los avances científicos lleguen a cualquier ámbito de todas las profesiones y carreras.

Cuando uno piensa en un abogado, se viene a la mente aquella idea antiquísima que se tiene de un hombre o mujer, tras un escritorio envuelto en papeles y promociones, con decenas o cientos de libros en estantes o libreros que adornan su oficina.

La abogacía ha sido desde el principio, la profesión en la que por excelencia se necesitan únicamente papel y conocimiento para llevarla a cabo. Cientos de ordenamientos legales, toda una vida de estudios, técnicas y conocimientos sobre argumentación jurídica  hacen que un abogado llegue a ser exitoso en cualquiera de las ramas jurídicas que hay.

Sin embargo, con el avance de los años y las nuevas tendencias tecnológicas, el abogado ha empezado un andar lento camino de avance hacia la utilización de estas últimas, en donde ya no solo es necesaria una agenda y una pluma para poder llevar a cabo la labor de abogado, si no que los gadgets, apps, programas, y todo el contenido que se encuentra en la nube se vuelve indispensable para el fácil manejo profesional del abogado, sea en el ámbito que sea.

Un buen jurista clásico, artesanal, receloso de lo electrónico, es muy respetable, pues mantiene la esencia “clásica” del Licenciado en Derecho. Sin embargo, hay una gran probabilidad de que pueda ser superado por los procesos bien organizados que solo la tecnología puede ofrecer.

La abogacía tiene una amplia variedad de fuentes laborales. Desde aquellos abogados que decidimos optar por la litigación, hasta aquellos que se desenvuelven en la función pública, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo o el Poder Judicial, docentes, así también como aquellos que decidieron invertir su tiempo y vida en la investigación. Si contamos que al año egresan de universidades de México un aproximado de 46,469 Licenciados (35,671 con trámite a cédula profesional)[1], un enorme número de egresados entran al campo laboral con nuevas ideas, los cuales dominan en cierto punto los beneficios que un smartphone y el mundo que ofrece internet.

Actualmente existe una brecha generacional muy grande a nivel jurídico que facilita la observancia entre este fenómeno de “modernización” por el que están pasando los juristas, no únicamente de México, si no alrededor del mundo. Las grandes firmas de abogados a nivel mundial han empezado a migrar sus procesos de trabajo a aquellos que integren la tecnología en el uso diario de sus abogados. En Europa y Estados Unidos, es común el encontrarse con apps que los propios Bufetes de abogados crean para tener un contacto personalizado, 24/7 con sus clientes y empresas con las que trabajan. Es común encontrar en diarios españoles cómo los bufetes día a día le apuestan a prácticas de marketing jurídico agresivo. El manejo del derecho se está volcando hacia la tecnología de la información y el uso de aplicaciones responsivas.

Los Juristas 3.0, nombre basado en una analogía por denotar las últimas tendencias en sitios web (3.0) que engloban conexidad con los usuarios, redes sociales, sistemas y manejos de información, son multitasking. Tienen la seguridad de que en cualquiera que sea la situación siempre encontrará una app que le ayudará a llevar a cabo su labor de una manera rápida y sencilla; los mismos abogados saben que no hay necesidad de comprar una agenda mercantil de manera anual, pues sabe que puede acceder a todo el marco jurídico mexicano en un par de clics desde la página web de la Cámara de Diputados. Estos son únicamente dos ejemplos entre un mar de actuaciones.

Estigmatizar a los abogados que no utilizan este tipo de tecnologías es sin duda un error, pues hay juristas que se entienden de manera perfecta por los medios tradicionales del ejercicio de la abogacía, y esto no significa que sus actuaciones estén desactualizadas y erróneas, sin embargo, la tecnología los debe de alcanzar, de manera natural, si no a la fuerza.

Hoy los Juristas 3.0 son los que apuestan por tener una relación con sus clientes, a través de las distintas plataformas y redes sociales, además de quienes utilizan la tecnología para simplificar y mejorar las gestiones administrativas del trabajo y de promoción.

ÍNDICE

Prólogo.
Introducción.
Los Juristas 3.0 y el uso de internet.
Los Juristas 3.0 con el uso de ebooks y blogs.
Los Juristas 3.0 y el uso de redes sociales.
Linkedin.
Twitter.
Facebook.
Los Juristas 3.0 y las páginas web.
Los Juristas 3.0 y el uso de apps.
Dropbox.
Cal: Any.do Calendario.
Cámara.
Maps.
Feedly: your network newsfeed.
iA Writer
Text fairy (OCR Text Scanner)
OCR Scanner
Office Mobile.
Consideraciones finales. 

 

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[1] Información obtenida del Anuario Estadístico. Población Escolar en la Educación Superior. Técnico Superior y Licenciatura. Ciclo Escolar 2013-2014. Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. Consultado en http://www.anuies.mx/iinformacion-y-servicios/informacion-estadistica-de-educacion-superior/anuario-estadistico-de-educacion-superior

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